viernes, 23 de marzo de 2012

La liberación.

Porque habían pasado demasiadas cosas en 24 horas.

Me pongo mi coraza de fuerte , cojo la mochila y voy al encuentro con mi pasado, que aún es presente. Me encuentro con amigos que me cogen la mano , me ayudan a caminar. No he comido nada, solo he estado de pie 5 horas, pero sigo tranquila. Aún así un encuentro casual desata la taquicardia y me concentro , mucho, para que la coraza resista. Y lo hace. Dos horas después me rio de mi misma, de la situación y sueño. Prueba superada.

Duermo poco , cojo un bus demasiado temprano y luego otro , y luego como una loca busco en Madrid un lugar para imprimir un billete, el de la libertad, no lo encuentro, no lo encuentro. Cojo el metro, busco,cojo el metro , busco. Casi me rindo, casi me rindo... Llego al aeropuerto. Prueba superada.

Y entonces las emociones, el miedo, las decisiones y los pensamientos de una semana (de un mes, de un año, de una vida) te destrozan la coraza. Lloro. Lloro.Lloro. Lloro. Mierda, prueba no superada.

Ella me ayuda a levantarme, a saber que ahora empieza el descanso, con un casi dos meses de retraso, porque lo merezco, aunque no lo crea, lo merezco. Trabajé duro , mucho , para sentirme así.

Llego pues a mi retiro, me acompaña un amigo y una chica (su novia, dejen de apostar, Nono, los 10euros son míos). Cenamos en casa de sus tíos (caballo, pasta, buen vino, fresas... toda la comida que no he comido en 2 meses) y me llevan a pasear... y entonces, sin darme cuenta estoy frente al mar. Me recuerda al verano, cuando el futuro se me antojaba ilusionante, pero sé que he avanzado mucho, muchísimo y entonces Sonrío, mucho, muchísimo, tanto que me duele la cara y ahora sola, davanti al mare, me acompañan el olor, la alegría, el olvido y al fin, la libertad.

Liberación, gracias por venir a mi encuentro, te he echado de menos...


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